Hemos elegido fragmentos de un artículo de Bruno Bettelheim sobre Sabina Spielrein para introducir algunos datos sobre la vida de esta psicoanalista excepcional. Este texto está en el libro Diario de una secreta simetría. Sabina Spielrein entre Freud y Jung, de Aldo Carotenuto, de la Editorial Gedisa(1).
Por otro lado, puesto que a partir de 1989 han ido apareciendo nuevas informaciones sobre su vida, introducimos una nota al pie que rectifica la fecha y las circunstancias que Bruno Bettelheim da sobre su muerte.
Nos pareció importante introducir este dato, que da cuenta del terrible final de la primera psicoanalista que conceptualizó la pulsión de muerte, ya que nos recuerda la inmensa tragedia humana e intelectual que supuso el nazismo.
Fragmentos de Escándalo en la familia
Bruno Bettelheim
Sabina Spielrein nació en 1885 en Rostov-on-Don, hija mayor de padres judíos inteligentes, cultos y de buena posición económica. Su abuelo y su bisabuelo eran rabinos muy respetados. En su adolescencia, Spielrein padecía de lo que se describió entonces como un trastorno esquizofrénico o una histeria severa con rasgos esquizoides. En agosto de 1904 sus padres, que estaban muy preocupados, la llevaron a Zúrich al famoso hospital psiquiátrico Burghölzli. Jung había comenzado a trabajar en este hospital en 1900, y en 1905 lo nombraron médico titular. Es probable que Spielrein haya sido, si no la primera, una de las primeras pacientes a quien Jung intentó tratar aplicando la teoría psicoanalítica…
[…] No se sabe cuánto tiempo Spielrein estuvo internada en el hospital, pero sí que en abril de 1905 se inscribió en la Universidad de Zúrich para estudiar medicina…
[…] En 1911 se recibió de médica con una tesis titulada “El contenido psicológico de un caso de esquizofrenia”. La ex paciente de esquizofrenia se había convertido en una estudiosa de la esquizofrenia, en una médica que trataba pacientes con trastornos mentales, en una pensadora original que desarrolló ideas que más tarde tuvieron gran importancia para el sistema freudiano…
[…] Fue Spielrein quien, a través de su relación con Jung, ejerció una influencia decisiva sobre él y el desarrollo de su sistema. Por su parte, Jung también ejerció una gran influencia sobre ella, lo cual era natural ya que, como su terapeuta, la había ayudado a superar el severo trastorno psicológico del que padecía, pero además, porque mientras él todavía era su terapeuta, se convirtió en su amante…
[…] Se destaca la gran contribución que Spielrein hizo al sistema freudiano maduro. Pocos años antes de que Freud incorporara a su sistema el concepto del instinto de muerte y le asignara un papel fundamental, Spielrein escribió y publicó en el Yearbook for Psychoanalytic and Psychopathological Research de 1912 su trabajo original sobre la destrucción como la causa de la creación, en el que presenta por primera vez dentro del marco del psicoanálisis sus ideas sobre el instinto de destrucción o de muerte, y su compleja e inextricable relación con el instinto sexual. En 1911, Spielrein ya había presentado las ideas que conforman la esencia de este trabajo a Freud y al grupo psicoanalítico de Viena.
[…] A partir de la información con que se cuenta, parecería que ésta trabajó en Rusia como psicoanalista hasta 1936, fecha en que el psicoanálisis se prohibió. Es probable que haya fallecido en 1936 o 1937, durante las depuraciones de Stalin(2).
[…] El hecho más significativo en la juventud de Spielrein fue que, al margen de lo que ocurrió con Jung en el Burghölzli, se curó. Es cierto que quizás, al estar separada de sus padres, se podría haber curado sola dadas su juventud, su alto nivel de inteligencia y su personalidad tan inusual, pero, en vista de la gravedad de su trastorno, y del hecho de que se había manifestado en una etapa tan temprana, esto es muy poco probable. Es mucho más razonable suponer —como lo hicieron ella, Jung y Freud— que fue lo que experimentó con Jung lo que la curó…
[…] Sea cual fuere la opinión que uno pueda tener de la actitud de Jung hacia Spielrein, probablemente su primera paciente psicoanalítica, no se debe dejar a un lado su consecuencia más importante: la curó del trastorno por el que se la había dejado en sus manos…
[…] A través de sus cartas y su diario, Sabina Spielrein se revela como una de las grandes pioneras del psicoanálisis. Sin lugar a dudas fue una persona muy especial que se atrevió a vivir su vida, de acuerdo con sus convicciones, sin importarle lo que el mundo pensaría de ella por haber tenido una relación amorosa con un hombre casado y con hijos…
Spielrein no sólo era brillante y sumamente sensible, sino que poseía una extraordinaria intuición psicológica. Su original e influyente trabajo, en el que postuló la importancia del instinto de destrucción para nuestra comprensión del hombre, termina diciendo que el instinto de procreación y, con él, la preservación del hombre, “consiste también desde un punto de vista psicológico en dos componentes antagónicos, y por ende, es un instinto tanto creativo como destructivo”.
Notas
(1) Agradecemos a la Editorial Gedisa la gentileza con que nos ha permitido reproducir aquí los fragmentos del prólogo de Bruno Bettelheim.
(2) Posteriormente han aparecido nuevas fuentes que indican que Sabina murió en 1941. Karsten Alnaes en su libro La verdadera historia de Sabina Spielrein (Ediciones Siruela), afirma: “En cuanto a los últimos días de su vida, hay que dar crédito a la fuente que alega que Sabina y sus hijas se encontraban el 25 de noviembre de 1941 entre un grupo de mujeres y niños judíos que fueron conducidos a la sinagoga de Rostov, donde fueron ejecutadas junto a los demás. Esta ejecución de mujeres y niños judíos es un hecho histórico”.