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Alejandra Marroquín Psicopedagoga. Psicoanalista. Narradora de cuentos

En Argentina cada vez son más habituales las experiencias de narración oral y lectura de libros en instituciones de salud. Desde hace unos años los cuentos habitan los pasillos, espacios de internación y salas de espera.

Pero, ¿cuál es el aporte de la narración de cuentos en estos contextos?

Sabemos que toda experiencia analítica circula por un efecto de narración. No es nuevo que la palabra en transferencia consigue curar. Me propongo pensar junto a ustedes caminos, cruces y pasadizos entre la narración oral de cuentos y los espacios de salud.

En los talleres de narración que coordino, los participantes encuentran en los cuentos una herramienta que tiene efectos en la subjetividad y el lazo. Distintas experiencias y formas del contar historias cobran presencia en sus prácticas.

María concurre a contar cuentos a una sala de internación de un hospital infantil de Buenos Aires, recorre las camas de los niños hospitalizados y se sienta junto a ellos para contarles un cuento; es así que el padecimiento queda momentáneamente entre bambalinas gracias a la ficción. María dice que en cada oportunidad ella recibe historias. En ese diálogo de historias ficcionales y personales, escucha cuentos que se llevará y que formarán parte de su bitácora de narraciones.

Freud nos invita a ubicar el juego del niño como las primeras huellas de lo poético a través de la creación de un mundo propio regido por el orden que le da la ficción. Así es como se tramita, crea y transforma el malestar de la cultura, a través de lo que se elige, en tanto que poetas y artífices, para decir acerca de lo estructural de cada uno. Entonces lo poético tiene una función nodal en constitución de sujetos: permite elaborar algo de la vida misma.

Michèle Petit(1) menciona que “El texto, viene a liberar algo que el lector lleva en él, de manera silenciosa. Y a veces encuentra allí la energía, la fuerza para salir de un contexto en el que estaba bloqueado, para diferenciarse, para transportarse a otro lugar”. La lectura y la narración oral de cuentos permite transitar historias ficcionales para bordear simbólicamente algo de lo real y acompañar los padecimientos subjetivos.

A través del juego del fort-Da el niño puede hacer aparecer y desaparecer eso que sufre pasivamente. Acaso los libros o algún cuento narrado ¿pueden constituirse en un carretel para transitar y elaborar los avatares de la subjetividad?

Brian llega al consultorio odontológico de Silvina tapándose la boca. Su madre le advirtió que no tiene que llorar, que la doctora se va a enojar si no se deja revisar, pero lo sorprende ver que su odontóloga le cuenta historias que hablan de dientes, doctores y niños asustados. El niño, más distendido, dice que le gustan los cuentos de dinosaurios. Silvina le alcanza un libro de la biblioteca y ahora es él quien se lo muestra y le señala los dientes del tiranosaurio Rex. Luego le entrega el libro a su madre para que lo sostenga y se sienta en el sillón para que su médica lo revise.

En una oportunidad me invitaron a contar cuentos en un hospital de salud mental de niños y jóvenes de la ciudad de Buenos Aires. Junto a profesionales de la institución que coordinan la biblioteca del hospital fuimos de recorrida narrativa por pasillos y salas de juego, hasta llegar a una sala de espera de consultorios externos poblada de niños, jóvenes y adultos. Luego de narrar una historia saqué unos papelitos doblados de mis bolsillos y los arrojé al aire al compás de un pequeño poema rimado, luego tomé uno de los papeles y leí con prisa y sin pausa un trabalenguas. Este juego despertó mucha empatía con los asistentes y comenzaron a alcanzarme los papeles para que dijera los trabalenguas. Un niño sentado a cierta distancia observaba, en un momento se levantó, tomó un papel y acercándose me dijo al oído que luego me lo iba a dar, pero me lo entregó antes de que terminara el juego. Cuando entró al consultorio le comentó a su analista que había esperado un buen rato para darme el papel de los trabalenguas, esperar para este niño muchas veces resulta intolerable.

Freud habla acerca de la posibilidad de identificarse por parte del espectador con los personajes en la escena dramática y esto le permite atravesar las aventuras y desventuras junto a los personajes, ahorrándole penas y dolores que padecería en la vida real. El espectador sabe que el que actúa el drama es otro y eso no le puede hacer correr ningún riesgo.

Cada uno puede ubicar aquí los personajes que elige cada niño en sus historias inventadas, en sus juegos, en los libros que escoge reiteradamente para que se los leamos, y ¿por qué no?, los leamos para nosotros mismos, para así transitar algunas de las tribulaciones que la vida nos presenta.

Para Sofía la lectura es como un jeroglífico indescifrable, pero varias veces toma de la biblioteca del consultorio el libro La niña bonita, de la escritora brasileña Ana María Machado, que relata la historia de una niña de piel oscura en la que su vecino, un conejo muy curioso, reiteradamente le pregunta: ¿Cuál es tu secreto para ser tan negrita? Sofía me pide que lo se lo lea una y otra vez y muchas veces decide llevárselo a su casa. Este cuento le permite empezar a poner palabras a un secreto familiar que la tuvo como partícipe de la violencia descarnada que su padre ejercía hacia su madre en los primeros años de su vida.

Ahora quisiera detenerme en esta cuestión del lazo social a través de la narración.

Cada institución conforma universos en los cuales lo particular y lo general mantienen una tensión irreductible y donde lo propio de cada sujeto puede quedar suspendido o silenciado. La nominación “paciente” ya nos habla de una lógica de lo universal. La narración de cuentos puede conmover dichos etiquetamientos y flexibilizar el discurso dominante.

Un grupo de enfermeras de un hospital de Buenos Aires cuenta cuentos en la sala de espera de los consultorios externos en donde se emplaza una pequeña biblioteca. Una mujer, luego de escuchar varias historias, se acerca a escoger un libro y entra al consultorio con una novela bajo el brazo. Su médico la recibe preguntándole sobre el libro que está leyendo, conversan sobre la misma y ella se anima a recomendarle su lectura.

Tomando los aportes de la educación podríamos pensar a la narración de historias contenida en el triángulo herbatiano establecido como vínculo educativo, según Violeta Núñez:

El vínculo educativo es un tipo de lazo social mediado por la cultura, o mejor dicho el objeto cultural, en el cual este objeto cultural va a ubicarse como lugar de encuentro. La base del triángulo está abierta para que el lazo del vínculo sea a través de la transmisión de los contenidos de la cultura; esta relación será de ida y vuelta entre el agente y el sujeto de la educación, ya que el sujeto recrea los bienes culturales transmitidos, con su impronta subjetiva y sus propios objetos de la cultura. El agente representa a un discurso y desde allí transmitirá con su modo particular de vincularse con aquello que va a transmitir, con su deseo.

Localizamos al agente de la narración literaria en unos de los vértices de la base de un triángulo, el sujeto en el otro extremo y en el vértice superior al cuento, la poesía, etc. En educación hablamos de vínculo educativo, aquí de vínculo poético. Al igual que Herbert, y luego Violeta Núñez, nuestro triángulo no se une en la base, pero sí en el vértice superior.

Este vínculo no viene dado, sino que hay que construirlo. Y para ello demanda del lado del narrador/a la espera a que el sujeto dé su consentimiento para que se despliegue el vínculo poético, contenido en un pacto ficcional que requiere de la creencia en lo que se narra como una verdad ficcional.

Quien ofrece ficción se asume como representante, intermediario y transmisor de ese objeto de la cultura (el cuento, la poesía) y ubicará al sujeto de manera enigmática. Nos referimos a un sujeto que posee un discurso narrativo que lo constituye.

Así es como también en las escuelas los cuentos se independizan del puerto de lo necesariamente pedagógico y luego se despliegan a sus anchas en los mares de la poética.

El cuento de Anthony Browne Ramón preocupón relata la historia de un niño que se preocupaba por muchas cosas y no podía dormir. Sus padres intentaban calmarlo, pero era imposible. Un día tuvo que dormir en la casa de la abuela. Le contó su preocupación a su abuela. Ella le buscó una solución: un muñeco quitapenas, y le dijo que tenía que contarle sus preocupaciones y guardarlo debajo de su almohada y así el muñeco velaría sus sueños y él podría dormir. Luego de la lectura de este cuento a niños de primer grado conversamos sobre la historia que acababan de escuchar, espontáneamente cada uno cuenta qué es lo que hace antes de dormir, algunos fueron a buscar a sus mochilas muñecos que tenían guardados, pero que los acompañaban secretamente toda la jornada escolar, aparecieron un pato, el oso, una muñeca, un perro. Un niño desde el fondo del aula gritó que él duerme con un planisferio y un Dragon Ball.

La narración contenida en el vínculo poético puede invitar a un viaje que despierte enigmas, sacuda etiquetas, conquiste territorios peligrosos y amenazadores, venza al invencible y le haga la zancadilla, por un momento, a lo que no se puede nombrar. Encontrar un aire poético para seguir respirando en este mundo.

Nota

1 Petit, Michèle (2001): Lectura: Del espacio íntimo al espacio público. Fondo de Cultura Económica.

Bibliografía 

Browne, Anthony (2007): Ramón Preocupón. Fondo de Cultura Económica.

Freud, Sigmund (1908): “El creador literario y su fantaseo”, en Obras Completas, tomo XXI. Buenos Aires. Amorrortu Editores.

– (1920): “El malestar en la cultura”, en Obras Completas, tomo XXI. Buenos Aires. Amorrortu Editores.

– (1920): “Más allá del principio del placer”, en Obras Completas, tomo XXI. Buenos Aires. Amorrortu Editores.

– (1942): “Personajes psicopáticos en el escenario”, en Obras Completas, tomo XXI. Buenos Aires. Amorrortu Editores.

Machado, Ana (2007): María Niña Bonita (ilustrado por Rosana Faría). Ediciones Ekaré Europa.

Petit, Michèle (2001): Lecturas: Del espacio íntimo al espacio público. Fondo de Cultura Económica.

Moyano Segundo (2010): Los contenidos educativos: bienes culturales y filiación cultural. Texto publicado en la Diplomatura de Psicoanálisis y prácticas socio-educativas. Buenos Aires. FLACSO Argentina.

Núñez, Violeta (2003): “Aportaciones de la Pedagogía Social”, en Hebe Tizio (coord.): Reinventar el vínculo educativo: Aportaciones de la Pedagogía Social y el Psicoanálisis. Barcelona. Gedisa.

Zelmanovich, Perla (1994): “Efemérides entre el mito y la historia”. Buenos Aires. Paidós.

–(2010): “El vínculo educativo bajo transferencia”. Texto publicado en la Diplomatura de psicoanálisis y prácticas educativas. Buenos Aires. FLACSO Argentina.

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