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Alicia Torres Guillén. Pedagoga de un EAIA

Les hablaré de mi experiencia de trabajo como pedagoga de un EAIA con una niña –a la que llamaré M. y su entorno familiar. M. tenía nueve años cuando volvió con su madre tras el regreso de ésta a casa, después de estar privada de libertad durante once meses en prisión. Es preciso que antes señale el hecho de que el inicio de mi intervención en el caso se produce después de cambios muy importantes en la composición del equipo. La construcción del trabajo realizado no pudo apoyarse en el trípode común: trabajador social, psicóloga y pedagoga que sostiene el encargo de protección a la infancia en el territorio, quedando únicamente mi figura –durante un tiempo- a cargo del cometido institucional de protección.

Con el imperativo de un tiempo social que empuja a dar respuestas inmediatas y exige resolver de la forma más rápida, un tiempo cronológico que tiende a comprimir y a hacer desaparecer el tiempo de comprender, es como se desarrolla la actividad del EAIA.

Los casos clínicos completos los encontrarás en la edición impresa.