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13_aJuan Pundik Presidente de la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia

Araíz de un dictamen favorable de EMEA (Agencia Europea del Medicamento), de junio del 2006, para la utilización del PROZAC (fluoxetina) en niños, solicitado por su fabricante los Laboratorios Lilly, y vistas las reacciones adversas sobre las que el prospecto del propio laboratorio advierte, constituí mediante convocatoria por correos electrónicos una PLATAFORMA CONTRA LA MEDICALIZACIÓN DE LA INFANCIA y reunidas suficientes firmas me dirigí, en junio del 2006, al Presidente de la Comisión Europea don José Manuel Durao Barroso, solicitándole que no avalara con su firma el dictamen de EMEA.

Al no recibir acuse de recibo ni respuesta, reiteré el texto, hasta que a la 5ª reiteración recibí una respuesta que le había sido encomendada, no a los responsables de Salud Pública y Defensa del Consumidor sino a don Martin Terberger, Jefe de Unidad de Productos farmacéuticos de la Dirección General de Empresa e Industria, lo cual me pareció el colmo de lo descarado. De todo esto di cuenta al entonces Presidente del Parlamento Europeo don Josep Borrell que dio curso oficial a mi queja sobre falta de transparencia en la comisión europea.

Con fecha 25-10-2007 recibí correo de Alina Vasile, Secretaria del Comité de Peticiones del Parlamento Europeo informándome que la Comisión se reunía el 22-11-2007 a las 17 horas para considerar el informe de la Comisión Europea y mi solicitud y me invitaba a hacerme presente y pronunciar un alegato.

En mi alegato adjunto solicité al Parlamento que:

1.º Vete o derogue la Decisión C(2006) 3842 que autoriza la administración de Prozac (fluoxetina) a niños y adolescentes menores de 18 años concedida por la mera petición del fabricante del producto, los Laboratorios Lilly.

2.º Derogue el artículo 6 del Reglamento de la Comisión Europea que permite un funcionamiento anómalo y ajeno a nuestro orden y tradiciones jurídicas, como lo es el delegar en el solicitante de la autorización la investigación sobre los beneficios de la medicación por él producida, de sus contraindicaciones y posibles efectos adversos.

3.º Abra una investigación sobre la validez científica de las autorizaciones concedidas por la EMEA a los productos medicinales mediante este aberrante procedimiento.

4.º Establezca un ordenamiento jurídico transparente mediante el cual las autorizaciones para la administración de las sustancias medicinales se concedan mediante estudios, pruebas e investigaciones realizadas por organismos que sean garantía de independencia de la industria farmacéutica.

Es innumerable la cantidad de estudios e investigaciones publicadas en los últimos años que establecen que el enorme aumento del uso de antidepresivos que incrementan los niveles de serotonina, y que son administrados a menudo en combinación con otros fármacos, que también elevan esos niveles, constituyen una amenaza para la salud y la vida del paciente. Estudios e informes que me he ocupado de enviar, y de los cuales la Comisión Europea no ha tomado conocimiento, considerando válido el solo informe del laboratorio fabricante.

Se está concediendo a los profesionales médicos autorización para decidir cuáles de nuestras ideas o conductas deben ser rotuladas, diagnosticadas, tratadas, medicadas e incluso drogadas con el beneplácito de la Comisión Europea. El sistema democrático, tan trabajosamente conquistado, corre el riesgo de estar dando paso, muy veladamente, a un nuevo tipo de estado totalitario que pretende clasificar a niños y jóvenes en adictos, angustiados, depresivos, fóbicos, anoréxicas, bulímicas, atacados de pánico, bipolares, asmáticos, epilépticos, hiperactivos, etcétera; y someterlos a medicaciones segregacionistas y minusvalidantes, que borran de un plumazo los derechos y libertades individuales por cuya conquista han luchado e incluso sacrificado sus vidas generaciones enteras de seres humanos que sentaron las bases de la sociedad democrática en la que vivimos.

Vengo a comparecer a Bruselas ante esta Comisión de eurodiputados del Parlamento Europeo en representación de la Plataforma contra la medicalización de la infancia, que cuenta ya con mil adhesiones, para defender la dignidad humana, la libertad, la democracia y los derechos del hombre, y en particular de las futuras generaciones, que están corriendo el riesgo de ser reemplazados por los derechos del mercado representado por las multinacionales.

Muchas gracias por la oportunidad que me habéis brindado de presentar este alegato y esta solicitud.

En un nuevo turno de intervención para responder, insistí en mi acusación de falta de transparencia y seriedad por parte de la Comisión Europea y de la Agencia Europea del Medicamento y de la corruptela legalizada de sus reglamentaciones que permitían a los laboratorios constituirse en juez y parte. Les hice saber que en las cartas que obran en mi poder, recibidas del jefe de Unidad de Productos Farmacéuticos de la Dirección General de Industria y Comercio de la Comisión Europea, reconocía que no tenía conocimiento de las investigaciones que yo incluía en mi informe.

El Presidente me agradeció mi presencia y mi intervención, informó que mantendría abierta la investigación sobre el tema sobre el que solicitaría información ampliatoria. Varios europarlamentarios, representantes de organizaciones acreditadas y de la prensa, se me acercaron para felicitarme por mi valiente denuncia, y pedirme los textos de mi documentación y mis libros sobre el tema, de los cuales había llevado ejemplares para su distribución. Salí de la reunión contento, satisfecho, fortalecido con la convicción de que esto tiene que ser sólo el comienzo. Que la lucha continúa. Que el inconsciente y el psicoanálisis requieren una política. Que hay un amplio margen y posibilidades para la militancia política en los organismos de la Unión Europea que son desconocidos e infrautilizados por sus ciudadanos, y que debemos tenerlos en cuenta en nuestros objetivos, porque son más accesibles y democráticos que los organismos de nuestros gobiernos nacionales.

El problema es que esto sólo debería ser el comienzo y que la lucha de la Plataforma debe continuar. Hasta ahora lo he hecho prácticamente solo, casi en una sola dirección. Ahora se abren los caminos en todas las direcciones. En la dimensión de lo local, en relación a colegios, hospitales, colectivos profesionales y de cualquier otro tipo, ante organismos oficiales como ayuntamientos y otros, ante autoridades nacionales, como ministerios, diputados, senadores y europarlamentarios y, por supuesto, ante Bruselas. Tenemos que llevar adelante la Plataforma como una organización de la que cada uno y cada una seáis voceros de esta lucha política contra la medicalización de la infancia y de la vida cotidiana. Espero ideas, propuestas y ofrecimientos.

http://www.plataformaicmi.org/