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Este número cierra con un artículo controvertido: “Hiroshima, memoria de una visión imposible”, publicado en Polémicas Contemporáneas. El final de nuestro n.º11 pone de relieve aquello que no cesa de hacer su aparición en la existencia humana: la pulsión de muerte.

El recuerdo de la tragedia de Hiroshima surge a partir de esa nueva tragedia japonesa, la radiación –ese mal invisible– otra vez presente en el mismo país, ahora en forma de catástrofe natural. Estos acontecimientos se colaron en nuestras páginas mientras empezábamos a conocer otro tipo de mal: las políticas de contención del gasto público que afectan directamente a la Salud y, en particular, a la salud mental. Nos preocupa que esta política de recortes pueda afectar las bases del estado del bienestar y que pueda limitar el acceso de los ciudadanos a servicios públicos de calidad.

En este n.º11 también nos dedicamos, en gran parte, a la articulación (¿posible-imposible?) entre Salud Mental y Educación, eje de la X Jornada de Debate de la Fundació Nou Barris, que tuvo lugar el 26 de noviembre del 2010.

Y continuando con la lógica habitual de nuestra revista incluimos, en nuestro apartado de clásicos la figura de Melanie Klein. Dos textos: uno biográfico y otro, un texto donde la psicoanalista hace un desarrollo histórico de la evolución de su teoría del psicoanálisis con niños. Fue ella una pionera que formalizó la práctica del psicoanálisis con niños, reconoció al infante como sujeto de pleno derecho en el tratamiento, introdujo los juguetes, inició la intervención clínica con niños muy pequeños y formuló que el juego es para los niños como la asociación libre lo es para los adultos, cuestiones que al principio del siglo XX, en los albores del psicoanálisis, aún no habían sido pensadas. Pese a las diferencias teóricas con los autores que publicamos en este apartado, para nosotros se trata de mostrar la evolución del pensamiento psicoanalítico y de la clínica con niños.

Pero hoy, además, encontramos algo ejemplar en la posición de Melanie Klein: su valentía, el coraje con el que sostuvo lo particular de sus teorizaciones, así como las consecuencias clínicas de éstas, la convicción de que el debate sobre las ideas debía sostenerse dentro de la Sociedad analítica.

Volviendo sobre su vida recordamos algo, podríamos decir anecdótico, de la forma en que se llevaron a cabo los debates teóricos en la Sociedad Psicoanalítica de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, las llamadas controversias: muchas reuniones se realizaron durante los bombardeos alemanes sobre Londres, sin interrupción, a veces sin bajar a los refugios. Hay en esta actitud quizá una enseñanza, una respuesta, en medio de la destrucción, que atendía en profundidad a lo que estaba pasando. Melanie Klein defendió uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis: la pulsión de muerte presente desde el principio mismo de la vida.

Es nuestro deseo poder estar a la altura de nuestra actualidad, tratando de construir espacios de palabra, resistiendo, creando lugares simbólicos que contribuyan a decir no a «la insondable crueldad del prójimo».

Comité de redacción